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L’autre: enfermar no te convierte en un héroe – TIFF 2026

Tras una cirugía contra el cáncer, Stan queda atrapado en una habitación de hospital donde el dolor, los medicamentos y un misterioso compañero comienzan a desdibujar su percepción de la realidad. Alexandre Franchi utiliza el horror médico y la paranoia para cuestionar la expectativa de transformar…

Después de someterse a una cirugía para retirar una sección cancerosa del hueso de su pierna, Stan permanece inmovilizado en una habitación de hospital mientras intenta asimilar un futuro incierto. Entre medicamentos, errores médicos y la llegada de un inquietante compañero de habitación, su recuperación comienza a transformarse en una experiencia donde resulta cada vez más difícil distinguir entre una amenaza real y los efectos de una mente alterada por el dolor.

Alexandre Franchi lleva a TIFF 2026 una experiencia inspirada en su propio paso por el cáncer para construir L’autre, una mezcla de horror médico, comedia negra y thriller paranoico que cuestiona la necesidad de convertir a las personas enfermas en historias de valentía y superación. Aquí no existe una batalla heroica: solamente un hombre obligado a enfrentarse a un cuerpo que ya no responde como antes.

Pierre-Yves Cardinal interpreta a Stan, un publicista con aspiraciones de convertirse en escritor de fantasía que despierta después de una operación cuyo resultado está lejos de garantizar su recuperación. Existe el riesgo de infección, su cuerpo podría rechazar el implante y la posibilidad de perder la pierna permanece presente.

Franchi encuentra horror en las pequeñas indignidades de esa recuperación. Catéteres arrancados, medicamentos equivocados, expedientes confundidos, doctores indiferentes y accidentes convierten al hospital en un lugar paradójicamente incapaz de ofrecer seguridad. La cámara permanece atrapada junto a Stan y transforma la habitación en un espacio progresivamente asfixiante.

Pero L’autre evita permanecer únicamente en la tragedia. Su humor negro surge de la torpeza con la que los demás intentan relacionarse con alguien enfermo. Familiares, conocidos y médicos recurren a frases de optimismo y recomendaciones simplistas, incluyendo un libro de autoayuda que insiste en mantener una actitud positiva frente al cáncer. Lo que pretende ofrecer consuelo termina exponiendo la incapacidad de aceptar el miedo de Stan sin intentar convertirlo inmediatamente en esperanza.

La llegada de Darius (Bilel Chegrani), un joven hospitalizado después de recibir un disparo y aparentemente en coma, lleva la historia hacia la paranoia. Cuando ambos quedan solos, Stan asegura verlo despertar, amenazarlo y hablar sobre una posible venganza. Nadie más presencia estos momentos y los analgésicos convierten su percepción en un territorio poco confiable.

Steve Asselin aprovecha las limitaciones de una sola habitación para convertir cortinas, sombras y pequeños movimientos en amenazas. Darius puede existir tanto detrás de la tela que divide las camas como dentro de la imaginación de Stan. Sin embargo, la tensión entre ambos se prolonga más de lo necesario sin alcanzar el punto de ruptura que la película parece anunciar constantemente.

Esa irregularidad también aparece en sus constantes cambios de registro. Recuerdos, alucinaciones, fantasías de escape, conflictos familiares y elementos de thriller compiten dentro de una historia mucho más efectiva cuando permanece concentrada en la experiencia inmediata de estar hospitalizado. La fragmentación reproduce el estado mental de Stan, pero por momentos termina debilitando la cohesión del relato.

En medio de ese caos aparece el recuerdo de su madre, quien murió de cáncer después de años enfrentándose a la enfermedad. Su figura establece un modelo de fortaleza que Stan siente incapaz de reproducir y conecta con su obsesión por las historias de héroes. Puede escribir sobre personajes capaces de enfrentarse a cualquier adversidad, pero cuando debe ocupar ese lugar descubre que quizá nunca quiso convertirse en uno.

Ahí se encuentra la idea más contundente de L’autre. Franchi rechaza la enfermedad como una experiencia necesariamente transformadora y permite que su protagonista tenga miedo, se enoje y no encuentre ninguna revelación en aquello que está atravesando. El cáncer no aparece como una prueba destinada a revelar su fortaleza interior, sino como una irrupción violenta que no tiene obligación de dejar una enseñanza.

Cardinal sostiene esa contradicción prácticamente desde una cama. Su inmovilidad física contrasta con una interpretación cargada de rabia, desesperación y agotamiento, manteniendo el conflicto incluso cuando la narración pierde fuerza.

Aunque sus cambios de tono impiden que todas sus ideas alcancen la misma profundidad, L’autre encuentra algo más perturbador que cualquier amenaza escondida detrás de una cortina: enfrentarse a la muerte no necesariamente produce valentía, claridad o una nueva apreciación por la vida. A veces, sobrevivir consiste únicamente en seguir adelante.

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Last modified: septiembre 24, 2026